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domingo, 22 de marzo de 2009

7 Razones por la cual el siglo XXI te angustia

Excelente artículo publicado en el sitio Cracked. Si tienen tiempo, leánlo.

Los cientificos lo llaman “El test de la foto desnuda” y es algo así: ponele que aparece una foto tuya, en bolas, haciendo algo que te avergonzaría a vos y a tu familia por varias generaciones. Zoofilia, por ejemplo. Preguntate a cuantas personas le permitirías ver tal foto. En serio. Si sos como la mayoría de nosotros, estamos hablando de cómo máximo 2 personas.

Aún más deprimente, estudios nos muestran que 1 de cada 4 personas no tienen a nadie de tanta confianza.

El promedio de amigos que tenemos está bajando rápidamente, en solo los últimos 20 años. ¿Por qué?


1- No tenemos suficientes desconocidos irritantes en nuestras vidas.

No es sarcasmo. La irritabilidad es algo que desarrolla tolerancia, como el alcohol o un mal olor. Cuanto más logramos editar lo irritante o hinchapelotas de nuestras vidas, menos tolerancia desarrollamos.

El problema es que construimos una increíble red de tecnología diseñada específicamente para evitar a los molestos. Hacé todas las compras de Navidad online y evitá la gorda que te choca con el carrito en el supermercado. Gastá 5.000 dolares en un home theater para ver películas en una pantalla grande sin un pendejo que te patea el asiento. La puta, hasta podés ver la película en streaming sin tener que pasar 30 segundos con el cajero de Blockbuster que no tiene idea de nada.

¿Atrapados en la sala de espera de un consultorio? Ni en pedo vamos a ponernos a charlar con el geronte pedorro que tenemos al lado. Escuchamos música, mensajeamos a alguien o nos ponemos a jugar a algo en el celular. Filtramos esa molestia fuera de nuestro mundo.

Ahora, esto sería genial si pudiésemos mantener afuera todas las cosas irritantes de nuestras vidas. Pero no se puede. Nunca se va a poder. Mientras tengas necesidades, vas a tener que bancarte a gente que no soportás de vez en cuando. Estamos perdiendo esa habilidad, la que nos permite interactuar con extraños y tolerar sus voces de arpías y sus anticuados sentidos del humor y sus malos olores y sus zapatos que rechinan. De esta manera, los encuentros que tenemos en el mundo real, el mundo que no podemos controlar, nos dan ganas de correr a los gritos cagando a trompadas a todo el mundo.


2- No tenemos suficientes amigos molestos tampoco.

Muchos de nosotros crecimos en barrios llenos de gente intragable. De pequeño, quizas te encontraste en la clase de una primaria, rodeado de docenas de niños que no elegiste y que no compartían ninguno de tus gustos o intereses. Capaz hasta te surtían a golpes.

Pero creciste. Y si sos, por ejemplo, un fanático a muerte de DragonForce, podés buscar su foro y encontrarte con una docena de gente como vos. O mejor aun, podes armar un chat privado con tus usuarios favoritos y dejar al resto afuera. Adios al tedioso, incómodo y doloroso proceso de lidiar con alguien que es realmente diferente. Esa es otra inconveniencia del Viejo Mundo, como tener que lavar tu ropa en un lago o esperar a que pase una ardilla cerca de la letrina para poder limpiarte el culo.

El problema es que lidiar pacíficamente con gente incompatible es crucial para vivir en sociedad. De hecho, si lo pensás, lidiar pacíficamente con gente que no soportás es la sociedad. Gente con diferentes gustos y personalidades conflictivas compartiendo espacio y cooperando, a menudo rechinando los dientes al hacerlo.

Hace cincuenta años, tenías que sentarte en un cuarto repleto para ver una película. No podías elegir: O hacías eso, o te la perdías. Cuando te comprabas un auto, toda la cuadra se acercaba a ver la nueva adquisición. Podés apostar que alguno de esos era un forro.

Aún así, en general, la gente de ese entonces parecía más feliz en sus trabajos y más satisfechos con sus vidas. Y entiendan esto: Tenían más amigos.

Es así. Aunque no tenían la comodidad de filtrar a sus pares acorde a intereses comunes (es más, muchas veces solo te hacías amigo del vecino porque vivía al lado), terminaron con más amigos cercanos que los que tenemos ahora – gente en la que podían confiar.

Resulta ser, aparentemente, que después de sufrir esa primer irritación, luego de mudar tu caparazón de superioridad o salir del clásico “escuchan otra música porque no les dá la cabeza para entender la mía”, hay una especie de comfort en necesitar a otras personas y ser necesitado en un nivel más allá de los intereses comunes. Resulta ser que los humanos son animales sociales después de todo. Y esa habilidad de soportar idiotas, de tolerar lo molesto, es literalmente lo único que te permite funcionar en un mundo populado por otras personas que no son Vos. Caso contrario, te volvés emo. Comprobado científicamente.


3- Los mensajes de texto son una manera de mierda de comunicarse

Tengo un amigo que usa la expresión “No, gracias” de manera sarcástica. Significa “Prefiero un tiro a la cabeza”. Le pone una tonadita irónica a la última palabra que te permiten darte cuenta. Preguntás “¿Querés ir a ver la última peli de Rob Schneider?” y te responde “No, gracias”.

Así que un día tuvimos esta conversación.

Yo: “Che, querés que te lleve un tapper de chili con carne que preparé y me sobró?

Él: “No, gracias”

Me calenté para el orto. Estoy orgulloso de mi chili. Toma cuatro días prepararlo. Muelo los pimientos yo mismo; la carne es carísima, ternera torturada a mano. ¿Y ahora, mi oferta para probar un poco es desechada a un lado con su frasecita pelotuda?

No le hablé por seis meses. Me mandó una carta, se la devolví, sin leer, con una rata muerta adentro.

Fue mi mujer quien finalmente se encontró con el y averiguó que el “No, gracias” con el que contestó no era intencionalmente sarcástico, sino un literal “No, pero muchas gracias por la oferta”. Parece que no tenía lugar en el freezer.

Por lo tanto, ¿necesitábamos un estudio para averiguar que más del 40% de lo que decimos por mail se malinterpreta? Bueno, necesario o no, lo hicieron igual.

¿Con cuantos amigos solo hablaste online? Si el 40% de tu personalidad se perdió en la transición textual, ¿esta gente te conoce realmente? La gente a la cual no le caes bien via texto en foros, comentarios, salas de chat o lo que sea, lo hacen porque son realmente incompatibles? ¿O es por el 40% de malentendidos? Y esto que dice de aquellos a los que les caes bien?

Muchos de nosotros tratamos de compensar esa diferencia con números, apilando seis docenas de amigos en Facebook o Myspace. Pero acá está el problema…


4- La compañía online nos hace sentir más solos.

Cuando alguien te habla cara a cara, que porcentaje del significado está en las palabras, a comparación del lenguaje corporal, manierismos y tono de voz? Adiviná.

Es 7%. El otro 93% es no-verbal, dicen estudios. No, no sé como llegaron a ese número exacto. Tienen una máquina o algo. Pero no la necesitabamos. O sea, dale. La mayor parte de nuestro humor es sarcasmo, y el sarcasmo es simplemente confundir las palabras con el tono. Como el “No, gracias” de mi amigo.

No esperás a que una chica te diga verbalmente que le gustás. Es el brillo en sus ojos, su postura, la manera en que te agarra la cabeza y te la sumerge en sus tetas.

Ese es el quid de la cuestión. Esa habilidad humana de absorber los ánimos de los demas por medio de esa osmosis inconsciente es crucial. Los chicos que nacen sin ella son considerados retardados. Los que tienen mucho de esta habilidad son llamados “carismáticos” y se vuelven estrellas de cine o políticos. No es lo que dicen; es la energía que emanan que nos hace sentir bien sobre nosotros mismos.

Al vivir en el Mundo Texto, se nos quita todo eso. Hasta tiene un curioso efecto secundario; al no tener el referente del ánimo de la otra persona, cada línea que leemos pasa a ser filtrada por nuestro propio estado de animo. La razón por la cual interpreté sarcásticamente el mensaje de mi amigo fue porque estaba en un ánimo irritable. Con esa predisposición mental, estaba ansioso de ser ofendido.

Peor aún, si me comunico mucho de esta manera, mi ánimo nunca cambia. Después de todo, ¡La gente se la pasa diciéndome cosas feas! ¡Por supuesto que estoy deprimido! ¡Soy yo contra el mundo!

No. Lo que necesito es alguien que me tome de los hombros y me sacuda hasta que se me pase. Lo que nos lleva al punto 5…


5- No nos critican lo suficiente.

Lo que más apesta de no tener amigos muy cercanos no son los cumpleaños perdidos o los tristes partidos de ping pong jugados de a uno contra la pared. No, lo que realmente apesta es la falta de críticas reales.

En mi tiempo online me han llamado “puto” aproximadamente 104.165 veces. Lo mantengo en una planilla de Excel. También me llamaron “forro” y “comenutrias” y “jockey de porongas” y “pete con polera” y “lamevergas” y “catador de pijas” y “soplanucas” y “bola de mierda” y “aburrido”.

Nada de eso importó, porque ninguna de esas personas me conoce lo suficiente para realmente dar en la tecla. Me han insultado mucho, pero me han criticado muy poco. Y nunca las confundas. Un insulto es simplemente alguien que te odia tratando de emitir un sonido indicando su sentir. Un perro ladrando. Una crítica es alguien tratando de ayudarte, diciéndote algo de vos que por gran comodidad preferirías no escuchar.

Trágicamente, hay un montón de personas que nunca tienen esas conversaciones. Las intervenciones, la honestidad brutal, las conversaciones del tipo “che, están todos a las puteadas por lo que dijiste anoche, pero nadie te quiere decir nada porque te tienen miedo”. Esas horribles, perturbantes y profundamente incómodas sesiones que solo podés tener con alguien que ve derecho al centro de vos.

El E-mail y los mensajes de texto son increíbles herramientas para evitar ese nivel de honestidad. Texteando, podés responder cuando tengas ganas. Podes medir tus palabras. Podes elegir a mano que querés responder. La persona del otro lado no puede verte la cara, no te puede notar nervioso, no puede detectar cuando estás mintiendo. Tenés casi total control y como resultado la otra persona nunca ve a través de tu armadura, nunca te ve en tu peor momento, nunca se entera de las humillantes cositas que tenés y no podés controlar. Afuera quedan las pequeñas molestias, humillaciones y vulnerabilidades sobre las cuales las amistades verdaderas son fundadas.

Navegá por los perfiles de Myspace (o hasta Facebook o Linkedin), y mirá los personajes que la gente se crea. Si generaste un montón de amigos via un blog, construyendo la imagen de un misterioso y malentendido Maestro de la Noche, es medio difícil loguearte y charlar sobre como fuiste a tu fiesta de graduación y te cagaste en la pista. Nunca podés ser realmente vos, y eso pronto te hace sentir muy solo.

Y, aparte de todo eso…


6- Somos víctimas del Escándalo.

Un montón de gente que sigue leyendo está diciendo “Pero ¡obvio que estoy deprimido! ¡Hay gente que se muere de hambre! ¡Estados Unidos se convirtió en la Alemania Nazi! ¡Mis viejos ven programas de mierda en la tele y hablan de ellos por horas! ¡Cientos de personas mueren por día en guerras estúpidas por todo el mundo!

¿Pero como llegamos a tener una visión más negativa del mundo que nuestros padres? ¿O abuelos? En ese entonces, la gente no vivía tanto y había más mortalidad infantil. Las enfermedades eran más comunes. En esos días, si tu amigo se iba afuera la única manera de comunicarte con él era con lapiz, papel y una estampilla. Tenemos Iraq, pero nuestros padres tuvieron Vietnam (que mató 50 veces más gente) y sus padres tenían la Segunda Guerra Mundial (que mató 1000 veces más). Algunos de sus abuelos crecieron en una época donde nadie tenía aire acondicionado. Todos sus padres crecieron sin esto.

Estamos físicamente mejor en todo aspecto mesurable… pero nunca te vas a enterar si lees las noticias online. ¿Por qué?

Bueno, preguntate: Si algún sitio de música publica un artículo llamado “Fall Out Boy es una Buena Banda”y el mismo día publica otro llamado “Fall Out Boy es una Banda de Mierda Como No Se Ha Visto en 100 años, Opinan Expertos”, ¿cual pensás que va a tener más tráfico? La segunda gana por robo. El escándalo genera boca-a-boca.

¿Vieron los blogs de noticias que muchos de ustedes leen? Los que las hacen se dan cuenta de esto. Todos los sitios están peleándose por tráfico (incluso cuando no ponen publicidades, miden su éxito por el tamaño de su audiencia) y por ende eligen las historias más inflamantes. Los otros blogs hacen eco de la misma historia con el mismo punto de vista. Si querés, podes navegar todo el día y nunca salir fuera de las tibias y estancadas aguas del lago “Que hijos de puta”.

Solo en ese contexto pudieron surgir todas las teorías de conspiración del 9/11 (diciendo que la administración Bush voló las torres y que los aviones eran hologramas). Para esta gente todos los políticos son Hitler y toda elección es un puto Apocalipsis. Porque te mantiene leyendo.

Esto no era tan problemático en el pasado, por supuesto. Algunos de nosotros recuerdan tener solo tres canales en la tele. Posta. Tres. Estamos hablando de los 80s. Había algo unificante en la manera en que todos nos sentabamos a ver las mismas noticias, todas saliendo con el mismo punto de vista. Aún si el punto de vista era retardado y equivocado, aún cuando algunas historias eran criminalmente ignoradas, al menos todos las compartíamos.

Eso se acabo. Se habla de que efectivamente no hay más medios masivos, asi que cuando antes estábamos en desacuerdo porque veíamos las mismas noticias y las tomábamos de manera diferente, ahora estamos en desacuerdo porque estamos viendo noticias completamente diferentes. Cuando ni siquiera podemos ponernos de acuerdo en los putos hechos, las diferencias se vuelven irreconciliables. Esa sensación constante de estar enemistado con el mundo entero adjunta una tensión que crece y crece.

Nosotros los seres humanos teníamos un montón de formas de liberar esa clase de angustia. Pero en estos días…


7- Nos sentimos menos valiosos porque de hecho valemos menos.

Hay una ventaja de tener una mayoría de amigos online, y es algo de lo que nadie habla:

Demandan menos de vos.

Obvio, los bancás emocionalmente, los consolás en una separación, quizás hasta convences a alguno de que no se suicide. Pero conocer a alguien en el mundo real agrega una enorme lista de demandas hinchapelotas. Perder toda la tarde arreglando la computadora de alguien. Acompañarlo a un funeral. Llevarlo a todos lados en el auto porque el suyo lo confiscó el banco. Que alguien te toque el timbre de sorpresa justo cuando te sentabas a ver la maratón de Trabajos Sucios en el Discovery Channel, y que encima se la pase diciendo “que hambre que tengo” hasta que le das la mitad de tu pebete.

Tenés tanto más control por MSN, en un foro, o en el World of Warcraft.

El problema es que por evolución estamos programados a la necesidad de hacer cosas por la gente. El mundo entero en los últimos cinco mil años pareció darse cuenta de esto y de repente nos olvidamos en las últimas décadas. Descubrimos adolescentes suicidas y corremos a enseñarles a subir su autoestima. Bueno, desafortunadamente, la autoestima y la habilidad de quererte solo viene cuando hacés algo que te hace querible. En el fondo no te podés boludear. Si pienso que Pablo acá al lado es un inútil por estar todo el día en su cuarto tomando gaseosa y jugando en la PC con una mano porque con la otra se está tocando, que voy a pensar de mí cuando haga exactamente lo mismo?

¿Querés salir de ese pozo oscuro de bronca? Sacate ese flequillo de mierda de los ojos, dejá la computadora y comprale algo lindo a alguien que odiás. Mandale una tarjeta a tu peor enemigo. Preparale la cena a tus viejos. O hacé algo simple con un resultado tangible. Andá a barrer las hojas que tapan el desague del balcón. Plantá un puto arbol.

No es la gran ciencia; sos un animal social y por ende nacés con pequeñitas hormonas de felicidad que se liberan en tu sistema circulatorio cuando ves un beneficio físico resultante de tus acciones. Pensá en todos esos jóvenes en sus oscuros cuartos, pegados a la máquina, transformando cada problema de la vida en un melodrama ridículo. ¿Por qué algunos se cortan los brazos? Es porque al hacer el dolor y subsecuente proceso de curación tangibles, liberan endorfinas que no obtienen de otra manera. Es dolor, pero al menos es real.

Esa forma de liberar el stress via incomodidad solía ser parte de nuestra vida cotidiana, con nuestra rutina de cazar venados, recolectar frutos, escalar rocas y luchar contra osos. Ya no. Es por eso que los trabajos de oficina nos angustian; no tenemos ningún resultado físico o tangible de nuestro laburo. Pero, ponete a laburar de obrero bajo el sol caliente por dos meses, y por el resto de tu vida cuando pases por ahí vas a mirar cierta casa y pensar “La puta madre, yo construí eso”. Quizás por eso hay más casos de tiroteos espontáneos en oficinas que en obras.

Es ese tipo de satisfacción física, de mugre bajo las uñas, que solo lográs apagando la computadora, yendo afuera y reconectándote con el mundo real. Esa sensación de “Yo construí esto” o “Yo hice crecer esto” o “Yo alimenté a este tipo” o “Yo hice estos pantalones”, no puede ser igualada por nada que Internet pueda ofrecer.

Excepto, bueno, este blog.

Traducción de “7 Reasons the 21st Century is Making you Miserable” por David Wong, editor asociado de Cracked.com.

1 comentario:

hollowman dijo...

Bueno, el Turko puede estar tranquilo respecto a las críticas reales jeje